«Come menos que el hermano». «Hay días en los que no quiere desayunar». «Un día repite y al siguiente apenas prueba la comida». «¿Cómo sé si realmente está comiendo suficiente?».
Después de los 3 años muchos papás esperan que la alimentación se vuelva por fin predecible. Pero el apetito de los niños todavía puede cambiar, y hay algo que quiero que te lleves desde el principio: un niño no necesita comer exactamente la misma cantidad todos los días.
Después de los 3 años hay días de muchísimo movimiento y días tranquilos, enfermedades, cambios en las rutinas y momentos en los que el crecimiento ocurre a distintas velocidades. El apetito responde a todo eso.
Además, a esta edad las preferencias siguen siendo intensas, y ahora tienen más lenguaje para expresarlas. Un niño de 3 años puede pedir el mismo alimento varios días seguidos y después decidir que ya no le gusta.
La Academia Americana de Pediatría señala que esta variabilidad es muy común, y recomienda seguir ofreciendo alimentos variados sin obligar al niño a comerlos.
Esta idea sigue siendo importante después de los 3 años. Hay un reparto de tareas que ayuda mucho a bajar la tensión de la mesa.
Los adultos decidimos:
El niño va aprendiendo a decidir:
La Academia Americana de Pediatría recomienda que los padres ofrezcan alimentos nutritivos en un ambiente tranquilo y que sea el niño quien decida cuánto consumir. También recomienda no esperar que siempre «limpie el plato».
Esto permite algo importantísimo: que los niños aprendan a reconocer sus propias señales de hambre y de saciedad.
La selectividad con la comida puede continuar después de los 3 años. Hay niños que no quieren que los alimentos se toquen entre sí, otros que prefieren ciertas texturas, otros que quieren comer siempre lo mismo.
En estos casos suele ser más útil mantener la exposición que entrar en una lucha:
La Academia Americana de Pediatría destaca que aceptar un alimento nuevo puede necesitar muchas exposiciones, no una.
Miremos el crecimiento. Un niño que está creciendo adecuadamente probablemente está recibiendo la energía que necesita, aunque algunos días sus porciones nos parezcan sorprendentemente pequeñas.
Al mirar el crecimiento no basta con un dato suelto: queremos ver el contexto completo y, sobre todo, cómo ha cambiado su trayectoria con el paso del tiempo. Por eso los pediatras miramos la curva, y por eso guardar las medidas anteriores importa tanto.
En Docokids puedes registrar sus medidas y seguir esa trayectoria: revisa gratis la curva de crecimiento de tu hijo aquí.
Vale la pena consultar si notas:
Si lo que más te preocupa es el rechazo de alimentos o las texturas, tenemos un video en el que hablamos de cómo retrasar ciertas texturas puede relacionarse con más dificultad para masticar y más selectividad: ver el video de Docokids sobre texturas y selectividad alimentaria.
Y si tu hijo todavía no ha cumplido los 3, el que te sirve es este otro: mi hijo de 1 a 3 años no quiere comer: ¿es normal?.