Sí, odio es una palabra fuerte. Pero cada vez que una familia me cuenta que compró un colchón antirreflujo para que su bebé duerma inclinado, me preocupa.
No porque hayan hecho algo mal. Casi siempre lo compraron intentando resolver algo que puede ser agotador: un bebé que regurgita muchísimo, parece incómodo después de comer o devuelve leche apenas lo acuestan. Y además el nombre convence: «colchón antirreflujo».
Pero hay algo importante que quiero que sepas: los bebés no deberían dormir inclinados para tratar el reflujo. La recomendación actual es que duerman boca arriba, sobre una superficie firme, plana y no inclinada, incluso cuando tienen reflujo.
Durante los primeros meses es frecuente que los bebés regurgiten. Comen y botan un poco de leche. Los acostamos y vuelve a salir. A veces parece muchísimo más de lo que realmente es.
Ocurre, entre otras razones, porque su sistema digestivo todavía está madurando. La Academia Americana de Pediatría explica que el reflujo suele alcanzar su punto máximo alrededor de los 4 a 5 meses y en general mejora a medida que el bebé crece.
Si tu bebé regurgita pero está tranquilo, come bien y crece adecuadamente, muchas veces estamos hablando de un proceso normal.
Es una preocupación muy frecuente, y se entiende: parece lógico pensar que dormir inclinado evitaría que la leche se devuelva.
Lo que ocurre es que los bebés sanos tienen mecanismos naturales para proteger su vía respiratoria. La Academia Americana de Pediatría indica que dormir boca arriba no aumenta el riesgo de asfixia ni de aspiración, incluso en bebés con reflujo.
Elevar la cabecera de la cuna no ha demostrado ser una estrategia efectiva para disminuir el reflujo en bebés. Las guías de gastroenterología pediátrica tampoco recomiendan usar posiciones inclinadas, laterales o boca abajo para tratar el reflujo mientras el bebé duerme.
En una superficie inclinada el bebé puede deslizarse hacia abajo, quedar con el cuello doblado o girar hacia una posición en la que le cueste respirar. Los bebés pequeños todavía no tienen suficiente control de cabeza y de tronco para salir solos de una mala postura.
Por esa razón, en Estados Unidos están prohibidos los productos diseñados para que un bebé duerma con inclinaciones mayores de 10 grados.
Colchones antirreflujo, cuñas, almohadas, nidos, posicionadores: muchos se venden como productos especiales para bebés, y eso hace que parezcan seguros. Pero la FDA ha advertido sobre los riesgos de algunos posicionadores y cuñas usados durante el sueño, incluyendo asfixia y lesiones graves.
Para dormir, mientras más sencillo sea el espacio del bebé, mejor.
En vez de cambiar la posición en la que duerme, vale la pena entender qué está pasando con ese bebé en particular. Podemos revisar cuánto está comiendo, con qué frecuencia, cómo son sus tomas y cómo está creciendo.
En algunos casos también puede ayudar mantener al bebé erguido en brazos un rato después de comer, siempre con un adulto despierto y supervisándolo. Y según los síntomas, su pediatra puede recomendar otros ajustes en la alimentación.
Consulta si tu bebé:
No tienes que botarlo de inmediato. Lo importante es no usarlo para que tu bebé duerma.
Si es una cuña firme y sencilla, sin correas ni elementos que puedan atrapar al bebé, puedes aprovecharla en algunos momentos de juego o de tiempo boca abajo, siempre que tu bebé esté completamente despierto y con un adulto supervisándolo de cerca.
El tiempo boca abajo es muy importante para fortalecer los músculos del cuello y del tronco y favorecer el desarrollo motor. También puedes hacerlo sobre una superficie firme en el piso, o poniendo al bebé boca abajo sobre tu pecho.
Pero hay una regla que no cambia: si el bebé se queda dormido, pásalo a su espacio de sueño seguro —boca arriba, sobre una superficie firme, plana y no inclinada—.
No odio a las familias que los usan. Odio que un producto haga sentir a unos papás cansados que tienen que modificar las recomendaciones de sueño seguro para resolver el reflujo.
No tienes que escoger entre el reflujo y el sueño seguro.
Y sobre todo, no tienes que manejar esta preocupación solo. Si el reflujo de tu bebé te desespera, sientes que devuelve todo lo que come o simplemente no sabes si lo que estás viendo es normal, escríbenos: podemos revisar contigo cómo está comiendo, cómo está creciendo y si hay alguna señal que amerite una valoración. Habla con un pediatra a cualquier hora
En Docokids tenemos una guía sobre cómo crear un espacio de sueño seguro para tu bebé: el sueño en el recién nacido: guía práctica para padres y cuidadores.